Patrick
“Conejito” Braden, el protagonista de Desayuno en Plutón del escritor irlandés
Patrick McCabe, escribe la historia de su vida a petición de su escurridizo
psiquiatra, para rememorar la verdad que hay tras su vida en Irlanda y el caos
de sus días en un pueblo lleno de tragedias.
Una novela
dura, donde el protagonista hijo de un cura y una menor, que se desentienden de
él al nacer, narra su desgracia como hijo adoptivo de una madre adoptiva
alcohólica hasta que se marcha a Londres a ejercer la prostitución como
travesti. El terrorismo, la guerra entre católicos y protestantes se encuentra
como telón de fondo de la historia, que también termina afectándolo.
Pienso que a
Patrick lo salva su capacidad de amar a pesar de todo, pues su búsqueda del
amor en los demás, lo lleva a levantarse una y otra vez ante cualquier persona
que se encuentra. El desencanto impregna también sus páginas finales cuando
después de escribir la historia de su vida para su psiquiatra e intentar llevarle el manuscrito, éste se traslada de hospital sin despedirse, hecho que
remite a la historia de su vida marcada el abandono de sus padres biológicos, y a la soledad que lo persigue desde el primer día de su nacimiento.
La versión
cinematográfica de la obra es también muy interesante estrenada en 2005, destacando
de especial manera el actor que encarna a Patrick, Gillian Murphy.
El título de
la obra está basado en la canción “Breakfast on Pluto” de Don Partridge que
podemos escuchar en el siguiente enlace:
Recorrer la obra de escritor y mercero de Molina de
Segura (Murcia) Paco López Mengual a través de tres de sus libros El mapa de un crimen (Maeva, 2009), El último barco a América (Temas de hoy,
2011) y Maldito Chino (Círculo Rojo
Editorial, 2013) nos permite reparar en los escenarios en los que trascurren
sus historias, y que las unen a modo de hilo conductor pudiéndolas abordar como
un conjunto.
España, la Guerra Civil y la
radicalización de las ideas políticas abocan a sus personajes a la tragedia en el
caso de El mapa de un crimen y El último barco a América y al
esperpento en Maldito Chino,
atrapándolos en una realidad que maneja sus vidas como si de marionetas se tratara y que no nos es ajena.
La crítica político-social presente está
implícita en cada una de las historias que nos cuenta, porque ante todo Paco
López Mengual es un excelente contador de historias en las que podemos encontrar personajes entrañables que nos acompañan y que
se quedan con nosotros al acabar su lectura; como el niño al que su madre le
daba de merendar tortilla francesa mientras le narraba el
asesinato acaecido en el pueblo tiempo atrás en el Mapa de un crimen, Marcial el joven que puede ver los fantasmas de
los republicanos fusilados y enterrados en una fosa común en El último barco a América, sin olvidar
al Licenciado Beltrán y sus radicales acciones contra el fascismo con el que
nos hace reír, a pesar de todo, en Maldito
Chino.
Una mención especial merecen: Tres Patas, Fetén y Sansón, los tres
perros que acompañan a los personajes en el devenir de las narraciones en las
tres obras, afectados también por el trasfondo histórico que les ha tocado
vivir.
De obra en obra y a través de los
territorios comunes que habitan sus personajes, se consolida este conjunto
literario a modo de universo ficticio, partiendo en un primer momento de la
realidad de este país que se llama España para terminar acercarnos al
imaginario de Paco López Mengual y a las ideas que lo llevan a construir sus
entretenidas historias.
Para terminar os dejo un enlace donde podemos ver al escritor en su mercería escenario de muchas historias que comparte en facebook:
Según el oncólogo francés David Khayat en su libro La biblia contra el cáncer hacia el
2020, tan solo dentro de 7 años, la OMS pronostica que uno de cada dos hombres
y una de cada tres mujeres padecerá o habrá padecido un cáncer, un dato
verdaderamente desalentador. Esta dramática realidad ha sido reflejada también
por ejemplo, en nuestro país, por el escritor Albert Espinosa, en Un mundo amarillo, un libro
autobiográfico donde relata su experiencia como un niño enfermo de cáncer
durante diez años, y también en su
trabajo como guionista en la película Cuarta
planta o en la serie Pulseras Rojas,
donde trata esta vez, en la ficción el drama del cáncer infantil.
Bajo la misma estrella,
el bestseller del
escritor de novela juvenil estadounidense John Green, también trata sobre
adolescentes con cáncer. Es la cuarta novela del autor, pero la primera
traducida al español. Y en ella podemos encontrar un inteligente acercamiento a
este drama humano. Aunque el título en inglés, varía un poco: The fault in our stars (La culpa es de
nuestras estrellas), refiriéndose a una cita de una obra de Shakespeare, Julio Cesar (Acto 1, escena 2), en la
que Casio le dice a Bruto: “The fault,
dear Brutus, is not in our stars, / But in ourselves, that we are
underlings." y que se cita en el libro acerca del porqué de la enfermedad
que padecen y que me parece más conveniente que el de la edición española.
En esta obra nos encontramos ante un relato duro que el autor
trata de una manera impecable. De tal manera, que mientras lees, parece que
Green te estuviera ayudando a seguir adelante con tan delicada historia.
El tono de la historia me ha gustado, narrado en primera
persona por Hazel Grace, la joven de dieciséis años, con cáncer terminal, que
vive enganchada a una botella de oxígeno y que se enamora de Augustus Waters,
el joven guaperas también enfermo y que ha perdido una pierna; y con el que
consigue correr la increíble aventura contrarreloj de viajar hacia Ámsterdam a
conocer a Peter Van Houten, el escritor de la novela Un dolor Imperial, novela fetiche para Hazel, que trata sobre una
joven con cáncer y que la chica lee una y otra vez. Una novela que el autor
deja inconclusa, y para Hazel es importante mantener una conversación con él y
saber la suerte que corren al final los protagonistas.
Por otro lado, los diálogos entre los chicos y sus amigos del
grupo de apoyo, plagados de sentido del humor, la mayoría de las veces de un
inevitable humor negro, es un gran contrapunto a la realidad que les ha tocado
vivir.
Y así, desde el principio hasta el final nos adentramos en
una historia de chicos con cáncer, donde se nos habla de la enfermedad y su
tratamiento, que los destrozan física y psicológicamente; de las familias y los
amigos que sufren con ellos, del miedo al olvido tras la muerte, del amor, y del
drama de morir joven cuando apenas has tenido tiempo para escribir tu propia
historia.
Una obra que trata de esta terrible enfermedad sin
sentimentalismos, de una manera inteligente y entrañable; un libro lleno de
emoción que me ha hecho pensar en la vida y cuyos personajes me han acompañado
durante días al terminar su lectura.
Os dejo con un vídeo de su vlog: “vlogbrothers” en you tuve,
un proyecto de John Green y su hermano Hank, en el que entre otras muchas cosas
podemos ver al autor leyendo el primer capítulo del libro:
En Blonde de Joyce
Carol Oates, finalista del Pulitzer 2001, nos encontramos con la biografía
novelada de Norma Jean Baker, conocida mundialmente como Marilyn Monroe.
Una obra interesante, narrada mediante numerosas voces, las
voces de las personas que estuvieron cerca de la actriz de una u otra manera,
voces que inundan las más de novecientas páginas del libro que avanza y
retrocede en innumerables flashbacks y que nos recuerdan a una especie de
documental sobre la actriz donde sus familiares, maridos, amantes,
maquilladores, médicos, farmacéutica, peluqueros, agentes del FBI y hasta “el
presidente” hablan de la niña huérfana, la adolescente recién casada, la joven
actriz y la no tan joven actriz convertida en sex symbol. Cada uno nos habla
desde su punto de vista, cada uno desde sus prejuicios. Prejuicios hacia un personaje
al que deseaban y al que, sin embargo, maltrataban en la mayoría de las veces de
forma directa o indirecta.
No se nos puede escapar que el estereotipo, objeto del deseo
masculino, el personaje plano y no humano en el que se había convertido
Marilyn, dañaba sobremanera a Norma Jean Baker; Norma, la persona; Norma, la
mujer. Una mujer, que por otro lado, arrastraba una infancia rota, huérfana,
maltratada y abusada; y que no contaba con las defensas necesarias para
abanderar el personaje que encarnó y que, quizás por ello, siguió sufriendo
abusos en su edad adulta. Tratada en innumerables ocasiones por la industria de
Hollywood y por sus amantes de “tonta” y “puta”, nos llama especialmente la
atención las denigrantes escenas de sexo con “el presidente”, máximo
representante de toda una nación.
Y mientras, ella se esforzaba por conseguir ser lo contrario
de lo que se esperaba de su personaje como sex symbol: se preocupaba por leer,
estudiar arte dramático, ser madre (tuvo numerosos abortos provocados y
naturales). Una lucha que mantuvo hasta el final de sus días con el estereotipo
machista que representaba y que nos habla de locura, de drogas y de alcohol. De
qué otra manera si no. Un coctel al que es casi imposible sobrevivir.
Curioso fue, para mí, el lugar de su muerte: su casa en Fith Helena Drive en Brentwood, California. La única casa que tuvo, un lugar propio, comprado por
ella y para ella…Un dato éste que me hace sospechar del por qué de su muerte:
accidente, suicidio, asesinato…Oates también sospecha de su muerte y se decanta
por el asesinato al final de la historia.
De toda la obra, me quedo con la voz de Norma Jean Baker,
que aparece a lo largo del libro en cursiva, como un grito entre tanta
palabrería ajena, un grito pidiendo ayuda; tal y como vemos en estos versos
escritos por ella y que aparecen en el último capítulo del libro:
¡Socorro! ¡Socorro!
Socorro, siento que la vida se acerca.
(Termino con esta interesante colección de fotos de la actriz en el rodaje de la película "The misfits" (Vidas Rebeldes) de John Huston, guión de Arthur Miller rodada en Nevada con Clark Gable y Montgomery Clift.)
En estos
tiempos de crisis da la impresión de que la política es un gran engaño y de que
los políticos que gobiernan hablan sin llevar razón justificando sus medidas de
recortes aquí y allá con argumentos nada fiables.
Pues bien, en
un intento de desenmascarar esta sarta de mentiras políticas que nos invaden, y
buscando de alguna manera entender los mecanismos dialécticos que hay tras los
discursos políticos de los que gobiernan principalmente, me he acercado a esta
pequeña obra de Arthur Shopenhauer El arte
de llevar razón expuesto en 38 estratagemas.
Después de
una atenta lectura, la cosa consiste en identificar en el discurso dialéctico
del político que gobierna de forma engañosa alguna de estas estratagemas
expuestas por el autor, para así, demostrar de una vez por todas su gran
mentira. También puede que, en nuestro intento de indagar en los discursos
políticos buscando el engaño, nos parezca encontrarnos con alguna verdad, cosa
rara y difícil, aunque no descartada; y que aun pareciendo verdad, debemos tomarla
con suspicacia por si acaso se estuviera sirviendo el político de alguna
estratagema no registrada por Shopenhauer. Lo cual nos indica que debemos
andarnos listos, activando nuestro pensamiento crítico siempre ante el discurso
político.
Antes de mostrar
una de las estratagemas expuestas por el autor que tratamos, decir que aunque
el político las utilice no es indicativo de su grado de cultura, ni de su
formación; pues de sobra es sabido que a menudo la formación de los políticos
es escasa, muchos no han tenido ningún trabajo remunerado fuera de la política
en su vida, otros carecen de estudios universitarios, e incluso muchos se
atreven a gobernar un país sin dominar un segundo idioma (al menos deberían
dominar el inglés para entenderse a nivel internacional, imagino). Y pienso
entonces que, dichos políticos parecen haber adquirido de forma instintiva este
tipo de argucias para llevar razón sin llevarla, o incluso puede que alguno
haya nacido con ella.
Para terminar
voy a centrarme en la Estratagema Nº 8:
“Provocar la cólera del adversario, pues, en
su furor, no será capaz de juzgar correctamente y percibir su propia ventaja.
Se irrita su cólera haciéndole, sin disimulo, algo injusto, vejándolo y, sobre
todo, tratándolo con insolencia.”
Y esto me hace pensar en la cantidad de personas indignadas en la
actualidad con los que gobiernan, y que si aplicamos la estratagema Nº 8
descrita por Shopenhauer no nos queda más remedio decir que, es un signo
inequívoco entonces de que quieren llevar razón sin llevarla, y que si esto es
así, no debemos desanimarnos, pues advertidos como estamos por el autor de
estar siendo engañados, debemos saber que nos encontramos con ventaja según
apunta también dicha fórmula, y es nuestra responsabilidad, según podamos, de
solucionar esta mala situación.
Apostar por la cultura de los ciudadanos es invertir en una gran empresa. Los recursos humanos de un país están en juego.
De la conocida autora británica Agatha Christie es posible leer un título distinto cada mes durante siete años seguidos. Y también es posible ver una dramatización distinta de una obra suya cada mes durante dos años.
Personalmente disfruté mucho en su día leyendo obras comoMuerte en el Nilo o Diez Negritos, y ahora he vuelto a disfrutar con una obra suya autobiográfica: Ven y dime como vives. Un libro amable y divertido o como ella misma describe en el prólogo “un entretenimiento…, un librillo lleno de quehaceres y acontecimientos cotidianos” en el que nos narra las peripecias vividas en las excavaciones arqueológicas en Siria e Irak, a lado de su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan.
A lo largo de sus páginas podemos sumergirnos en las simpáticas aventuras de este grupo de occidentales hipercivilizados, ciudadanos de Gran Bretaña. Entre lo que se encontraba Agatha, una mujer, que pese a su fama como escritora de novela policiaca, participó por completo en las excavaciones de Max en Siria e Irak, soportando incomodidades y buscando el lado divertido de los desastres que continuamente sucedían y que en numerosas ocasiones eran debidos al choque de culturas.
Podemos ver en las historias que nos narra como estos “quehaceres y acontecimientos cotidianos” son lo suficientemente extraordinarios para hacernos pasar un buen rato. Episodio tras episodio vemos comohombres y máquinas son propensos por igual a crear problemas, y lo mismo da ratones, murciélagos, arañas, pulgas o desórdenes estomacales, todo se nos describe con un guiño amable.
También hay entre sus páginas descripciones que nos acercan a una Agatha Christie apasionada por la vida y que disfruta con la misma; como ejemplo os dejo esta deliciosa descripción del Orient Express en el primer capítulo, un pasaje que nos habla de su fascinación por los trenes y de las promesas de aventura que el emprender un viaje en uno de ellos conlleva:
“Hace muchos, muchos años, cuando iba a la Costa Azul o a París, me fascinaba al ver el Orient Express en Calais y ansiaba viajar en él. Ahora se ha vuelto un viejo amigo de familia, pero la emoción no es menor. ¡Viajaré en el Orient Express! ¡Estoy en el Orient Express! Estoy realmente en el vagón azul que luce una sencilla leyenda en la parte exterior: CALAIS-ESTAMBUL. Es, sin la menor duda mi tren predilecto. Me gusta su tempo, que a partir de un allegro con furore se balancea y traquetea y se agita de un lado a otro en su delirante prisa por abandonar Calais y Occidente, reduciendo gradualmente el ritmo a un rallentando a medida que avanza hacia el este, hasta convertirse decididamente en un legato.”
Winston Churchill (1874-1965) obtuvo el Premio Nobel de literatura en 1953. De esta manera se reconoció su obra escrita de carácter histórico, biográfico, así como los brillantes discursos donde en numerosas ocasiones fueron exaltados los valores humanos.
En su juventud se graduó en la Real Academia Militar de Sandhurst, y sirvió en la India y Sudán. Posteriormente pidió la excedencia para acudir como observador militar y corresponsal en la Guerra de Cuba en 1895, y destacó que los españoles eran “gente orgullosa que no pasaba por alto un insulto”. También estuvo en Sudáfrica como corresponsal en 1899, en la Guerra Bóer, donde se convirtió en héroe nacional al protagonizar una arriesgada fuga tras haber sido capturado.
En 1900 comienza su carrera política, desempeñando varios cargos como diputado, ministro de interior, y ministro de marina para finalmente acabar sucediendo a Chamberlain como primer ministro, el 10 de mayo de 1940.
El mundo recuerda a Churchillpor su templanza y coraje al frente de un país, la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, en sus horas más dramáticas. Churchillcon su aspecto afable, siempre bajo un bombín y chupando un grueso puro, guió a sus compatriotas cuando resistían el imparable avance del fascismo en Europa.
Al inicio de su primer mandato durante los difíciles días de 1940, ya iniciada la II Guerra Mundial (evacuación de Dunkerque, caída de Francia en poder alemán y batalla de Inglaterra), la combatividad de Churchill y sus enfervorizados discursos infundieron ánimo a los británicos para continuar la lucha. Es indiscutible la magnífica oratoria de su famoso discurso del 4 de junio de 1940 (http://en.wikisource.org/wiki/We_shall_fight_on_the_beaches ) lleno de coraje y valentía en el que alentaba a sus compatriotas a no rendirse jamás, cuando parecía inevitable que los alemanes invadieran la isla; son destacables sus palabras finales tras describir los difíciles momentos en los que se encontraban:
...continuaremos hasta el final... lucharemos en Francia... lucharemos en los mares y los océanos... lucharemos con cada vez mayor confianza y mayor fuerza en el aire...
...defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste... lucharemos en las playas... lucharemos en las pistas de aterrizaje... lucharemos en los campos y en las calles... lucharemos en las colinas... nunca nos rendiremos...
Me gusta mucho este discurso, me parecen unas impresionantes palabras para una persona que empieza su mandato como presidente, de un país envuelto en una guerra, apenas un mes antes.
Y me gusta porque a veces, y sobre todo, en tiempos de crisis, se hace necesario que alguien con la inteligencia y la templanza de políticos como Churchill —aunque también tuvo sus sombras, como cuando de joven fue ministro de interior y ninguneó a las sufragistas cuando pedían votar— alentara a las personas a seguir su lucha diaria con coraje y valentía. Porque cuando enciendo la televisión, escucho la radio, o leo la prensa tan solo me encuentro con una oratoria política pobre, vacía, demagógica, cobarde e impostora, y desde luego una oratoria nada literaria, vaticino que ninguno de su declamadores ganarán el Nobel de Literatura.
Winston Churchill es célebre también por sus frases, hoy quiero finalizar con una de ellas:
“Un político ,debe ser capaz de predecir lo que pasara mañana, y la semana, el mes y el año próximos. Y también debe ser capaz de explicar por que no acertó.”